CARTA A MI YO INTERIOR

Querido yo, sé que estás ahí, a veces me siento sola sin saber que hacer, me pregunto en realidad... ¿Quién soy? ¿Cuál es el sentido de mi vida?, no encuentro respuestas alguna, dame una señal, ¡despierta, por favor!, quiero dejar de pensar, tener paz y estar tranquila; quiero vivir este momento, ahora, sin pensar en el pasado, ni el futuro.                                                                                                                               

Vivo una vida sin disfrutarla, siento que el tiempo se me va, no hago nada por mi vida, tampoco las cosas que en realidad quiero hacer. Lo que me apasiona lo deje a un lado por solo seguir prototipos y estructuras que ya están establecidas por alguien más en este mundo; me miro al espejo y no me reconozco, me ahogo en un vaso de agua, sin soltar esta rabia o este dolor que siento dentro de mi. Mis pensamientos no me dejan dormir, llenándome de estrés y angustia... Mi mundo es  un caos total.

Tengo miedo a perderme y ser una persona que en realidad no soy; ¡me rindo, por favor escúchame, ayúdame a ser libre, quiero vivir!, mis emociones me invaden y  lloro sin parar... ¿Qué está pasando?, ¿Qué es esto?, ¿Qué estoy sintiendo?. Se siente horrible, me duele todo el cuerpo; hace una semana que estoy así y no logro parar de llorar, me siento muy sensible, mi apetito se ha ido, hace días que no me levanto de la cama, siento que muero poco a poco, debo tomar una decisión. Siento mucha tristeza, las personas me preguntan: ¿Por qué he cambiado?, ya no soy la misma de antes, no me importa lo que dicen. 

Nuevamente me invaden mis pensamientos, pero con gran rendición a mi pasado, soltando lo que me hace daño; pero mi ego me grita diciendo: ¡Tú no sabes quien eres sin mi…!  Tengo  miedo a soltar, no se que decisión tomar, nuevamente llegan mis preguntas, pero esta vez es diferente; le pregunto a mi ego: ¿A ti es quien debo soltar, verdad?  lo dejo caer, pero, siento que soy yo quien cae al abismo. Me despierto agitada, me dirijo a mi terraza  aun sin saber que hacer; observo con más atención a mi alrededor, pero noto que: las respuesta estaban dentro de mi, que solo debía sentir mis emociones sin reprimirlas, tenía que sanar.

Me siento tranquila y una sonrisa invade mi cara, al fin soy libre, siento paz, disfruto mi soledad. Hago lo que me apasiona, me amo cada día, ya no me preocupo  por el ayer, ni el mañana, solo vivo este momento. Sonrió, siento que soy yo, la mayoría de las personas me miran pero no me importa. Ahora duermo más tranquila, mi cuerpo ya no me duele, renuncié a mi antiguo trabajo y me dedico a ser lo que en realidad me apasiona: vivir. 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

EL AMOR A TRAVÉS DE UN POEMA.